Había una vez un perro llamado Samy que un día llegó a un vecindario de perros justo cuando un perro estaba pintando su casa montado en una escalera, el perro casi se caía y pedía ayuda y Samy lo escuchó; Samy salió corriendo a salvarlo cuando se cayó el perro Samy lo salvó. Todos los demás perros lo habían visto salvar un perro todos se pusieron felices menos un perro llamado Rabo, él nunca era feliz, cuando él escuchó a los demás perros gritando el nombre de Samy, él se ponía muy celoso y Samy le dijo al perro que casi se caía de la escalera “a veces hay que ser muy cuidadoso donde pisas”.
Llegó una fecha muy especial para todos los perros, el día del perro, los perros le habían pedido a Samy que cantara; todos estaban invitados a la gran celebración, menos un perro vanidoso que un día les dijo a todos los perros que él era el dueño del barrio donde ellos vivían.
Entonces a Rabo se le ocurrió la idea de una broma a Samy, le iba a tirar un balde de pintura en la cabeza y entonces todos los perros iban hacer un acto cada uno, cuando llegó el turno de Samy, Rabo ya estaba preparado para hacerle la broma, cuando Samy empezó a cantar las cortinas del escenario se estaban moviendo los demás perros le dijeron a Samy que dejara de cantar porque algo estaba extraño sucediendo detrás de las cortinas, Samy abrió la cortina para mirar qué sucedía y vio Rabo que ya lo habían descubierto; Samy le dijo que para qué era la broma que él había preparado y Rabo no sabía qué contestar, y Rabo en su mente dijo que iba a mentir. Cuando él les había mentido dijo que eso eran serpentinas y los demás perros le creyeron. Cuando Samy se fue a dormir Rabo tenía la oportunidad de echarle el balde de pintura en la cabeza y cuando Rabo le iba echar el balde de pintura Samy quería tomar un vaso de agua y lo descubrió con el balde de pintura y Rabo no supo qué contestar.
Samy le dijo que dijera la verdad porque era malo mentir a los demás y Rabo le dijo la verdad “que él estaba celoso de Samy y por eso le quería hacer la broma entonces Rabo se puso a llorar porque él nunca iba ser más popular que Samy, y le dijo que no hay que ser más popular que uno porque para eso hay que ser gentil con los demás y Rabo pidió disculpa por su comportamiento inapropiado y Samy lo perdonó.
Keila Yulieth Muñoz Chona
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